La psicología detrás de la imagen

¿Eres capaz de imaginarte un mundo sin imágenes? Probablemente no y es perfectamente normal: somos seres visuales. Nos ubicamos en el espacio con la vista, reconocemos a las personas e identificamos posibles amenazas con los ojos. Incluso aprendemos cada vez más cosas a través de imágenes o videos. Pero no todo es tan superficial. Seguro que te ha pasado en alguna ocasión que has visto una imagen y has pensado o sentido algo. Y viene la pregunta del millón, ¿por qué pasa esto? Pues bien, me encanta decir que las personas pensamos en imágenes, pero creo que va a ser más fácil explicar que es por la psicología que hay detrás de una imagen.

psicología detrás de las imágenes

¿Cómo se relacionan la psicología y la fotografía?

La psicología estudia cómo pensamos, sentimos y percibimos el mundo que nos rodea. La fotografía, por su parte, captura imágenes de ese mundo, pero ¿Qué potencial tiene realmente una imagen?

Toda fotografía es más que lo que muestra a simple vista. No solo representa un momento, sino que también despierta interpretaciones, recuerdos y emociones. Cuando miramos una imagen, no solo vemos lo que hay en su superficie. Nuestra mirada llega hasta la cara b de la fotografía y de alguna forma, la completamos con nuestra historia, nuestras emociones y nuestra forma única de percibir el mundo en ese momento.

Ya lo sabemos desde tiempos de Platón, que nuestra percepción no es un reflejo exacto de la realidad, sino una construcción influenciada por nuestras experiencias, creencias y estado emocional. Por eso, una misma imagen puede evocar diferentes sentimientos en distintas personas, o incluso en una misma persona en diferentes momentos.

En este sentido, la fotografía puede ser una herramienta poderosa en contextos de ayuda, ya que nos permite dar forma visual a emociones que a veces son difíciles de expresar con palabras. Puede ayudarnos a procesarlas, a hacerlas más comprensibles y, en algunos casos, a transformar nuestra mirada sobre ellas.

La conexión entre psicología e imagen radica en la capacidad de una imagen para actualizar nuestra mirada (interna y externa) y generar nuevas posibilidades de significado. La imagen no solo muestra, también nos invita a explorar, reinterpretar y encontrar nuevas formas de comprendernos a nosotros mismos y a los demás.

psicología con imágenes y emociones

Uso de la imagen en contextos terapéuticos

Este poder que la imagen posee ha hecho que poco a poco se utilice cada vez más en contextos terapéuticos. Somos seres sociales, visuales, físicos, emocionales, complejos y creativos. No existe una única línea de entendimiento, tratamiento o procesamiento. Todos tenemos formas distintas de interactuar con lo que nos ocurre y de expresar lo que sentimos. En este sentido, la imagen en contextos terapéuticos se usa para un sinfín de cosas, por ejemplo, para:

  • Recordar memorias y emociones al evaluar fotografías que exploran, evocan y despiertan recuerdos o sentimientos personales. 
  • Mejorar la comunicación verbal y la comunicación en general. 
  • Promover la creatividad personal. 
  • Autorretratos y observaciones de uno mismo. 
  • Entender mejor la forma en la que nos ven otros, que es crucial para crecer en confianza en uno mismo. 
  • La creación de proyectos de fotografía individuales para promover la expresión personal y la auto etnografía. 
  • La creación de espacios participativos de conexión interpersonal y cultural. 
  • Registrar la realidad y las vivencias personales. 
  • Desarrollar métodos de proyección fotográfica. ¿Qué sucede al ver una imagen, especialmente si es de nuestra autoría? 
  • Unir la fotografía con otras formas de expresión como el teatro para ayudar a solucionar problemas personales o sociales.

Beneficios a nivel emocional y psicológico de practicar fotografía

La intersección entre psicología y fotografía, por ejemplo, con la llamada fotografía terapéutica y participativa, una persona puede obtener muchos beneficios. El primero de ellos podrá ser el desarrollo de la habilidad de crear imágenes. Quizás parezca simple, pero un proceso de aprendizaje es extremadamente enriquecedor. No solo a nivel neuronal, sino a nivel emocional. Experimentar la emoción o incluso la ansiedad de crear una imagen, seleccionar que fotografiar, decidir que entra y qué no, intuir ese algo especial… Todo esto es poderoso, y además fortalece la autoestima. Todo proceso de aprendizaje está lleno de momentos buenos y momentos malos. Hay muchas expectativas en juego y siempre hay momentos de frustración. Al ir avanzando y entendiendo que no todo tiene que salir perfecto, sino que hay que darle lugar a la exploración y la expresión, se va fortaleciendo la resiliencia, la autoestima y la apertura a la sensibilidad individual.

Si te gusta la fotografía, al practicarla te divertirás. ¿Qué mejor beneficio que ese? Te sentirás feliz, tu ánimo mejorará y muy probablemente también tengas más energía. Además, no solo serás tú un poco más feliz, sino que muy probablemente influyas con esa felicidad a más personas o incluso puedes lograr emocionar a otras personas a través de tus fotografías.

Usando la cámara como herramienta es posible crear historias o relatos que posean una narración visual. Si buscas crear arte fotográfico que no solo se enfoque en lo estético, sino que transmita algo más, tendrás que desarrollar un discurso con las ideas y conceptos que más resuene contigo. Como explicamos al principio, aquel que para ti represente mejor tu percepción o interpretación de la realidad.

Si eres aficionado a la fotografía y quieres explorar ese lado más emocional o eres coach, psicólogo, profesor, etc. y quieres aprender nuevas herramientas para la enseñanza o para los procesos terapéuticos, para tus alumnos/pacientes, en Instituto 8 encontrarás el lugar ideal. Ofrecemos un posgrado en pedagogía visual que te aporta todo el conocimiento y las herramientas necesarias para enseñar con imágenes. Así como formaciones en fotografía terapéutica y participativa para que cualquiera aprenda y sea capaz de ver este arte como forma de terapia. Para que con la cámara y su imaginación sea capaz de superar procesos, conocerse mejor o simplemente aprender algo nuevo.

Somos un instituto serio y formado por profesionales que aman lo que hacen. Contamos con certificación de Covisage, aprobada por la International Coaching Federation (ICF); trabajamos en colaboración con la Universidad de Barcelona, la Asociación Profesional Española de Arteterapeutas y más.