El camino de la fotología
Eli Pedrosa
Docente y fotógrafaEl camino de la fotología. David Viñuales. Ediciones Universidad San Jorge. Año de Edición 2023, 205 páginas. (ISBN-97884123542807)
Si te interesa el potencial del trabajo con las imágenes, la lectura de este libro es imprescindible para ti. David Viñuales hace una disección de dicho potencial en “El camino de la fotología” a lo largo de 6 capítulos titulados: Una palanca para mover el mundo, herramientas de facilitación, la cara b de la fotografía, realidad, Fotología y pedagogía visual.
Durante este camino de seis capítulos parte del origen de la fotografía y su relación con la realidad, recoge los usos en entornos de facilitación, reflexiona sobre los porqué y para qué de la terapéutica de la fotografía, disecciona la cara b de la fotografía y su conexión con la consciencia latente, y describe el marco de la fotología para finalizar con su aplicación en procesos pedagógicos.
El primer capítulo “Una palanca para mover el mundo”, comienza con el origen de la fotografía como prueba empírica de la realidad, y lo enfrenta a la herramienta de crear realidades ficticias en la que se ha convertido en la actualidad. El autor defiende la fotografía como un arte, con lo que la convierte en una herramienta de comunicación emocionalmente muy potente, conectando el mundo exterior con nuestro mundo interior de una forma mágica a través de la conciencia.
El autor nos invita a reflexionar sobre la conciencia antes de que acabe por extinguirse fruto de la hiperconectividad y velocidad del escenario en el que se mueve el nuevo ser humano, homo productivensis lo llama el autor. Homo productivensis se define por la eficacia, la velocidad y la productividad, fruto de una sociedad de cambio inducido por el consumismo, e hipertecnologizada que ha generado una realidad sintética, en la que el paradigma “sino lo veo no lo creo” ya no es una realidad.
En este primer capítulo también nos habla del mundo latente en el que la emoción reina frente a la razón, y del que las imágenes pueden darnos la clave para su exploración. El autor localiza el valor del uso de las imágenes en distintos tipos de acompañamiento, en el lugar de encuentro de lo consciente con lo inconsciente, encuentro inducido por el uso de la fotografía, y que facilita la expresividad y la creación narrativa. Ahí reside el valor de la fotografía como “Herramienta de facilitación”, título del segundo capítulo del libro.
En este segundo capítulo el autor comienza con un breve, pero completo visionado de las corrientes, y prácticas del origen del uso de la fotografía en procesos de facilitación profesionales que se iniciaron hace 50 años.
Se adentra en el análisis de los dos enfoques que ha tenido el uso de las imágenes en fototerapia, el primero basado en los resultados, asociado a profesionales de corte científico y productivo; y el segundo enfoque basado en el proceso, en el que la arteterapia es la gran exponente. Con este análisis el autor detalla los beneficios o los para qué del uso de imágenes en procesos de facilitación.
A partir de los para qué del uso de la fotografía en procesos de acompañamiento, introduce el concepto de terapéutica de la fotografía definida por las cualidades que posibilitan la influencia positiva del uso de la fotografía; y continua analizando los porqués: la evocación y la creatividad que interactúan y conectan exterior e interior; la proyección tanto en la toma de la imágenes como en el visionado; la acción vinculante de la que desgrana y completa sus fases; el conocimiento visual como un nuevo conocimiento generado por la emoción, la imaginación y la visión estética; y la contemplación, consciencia de orden superior que promueve una nueva relación con el mundo. Finaliza este capítulo con consideraciones éticas respecto al uso de la fotografía en procesos de facilitación o terapéuticos.
En el tercer capítulo descubre y describe el agente desencadenante de esta terapéutica, la cara b de la fotografía. La cara a, la de las cosas y objetos que vemos tiene en su reverso, la cara b, con gran potencial simbólico, emocional y narrativo abre la puerta a lo latente. Para poder desgranar el origen y las características de esta cara b el autor hace un recorrido desde la felicidad de ver, emoción asociada al ver algo nuevo o a alguien importante para nosotros. Esta felicidad promueve un estado de consciencia relacionado con el bienestar, la imagen sería el vehículo para alcanzar esa conciencia.
Como he comentado el autor argumenta y reflexiona en su investigación desde la psicología y la cultura filosófica occidental, pero también se acerca a otras formas culturales como la taoísta. En este capítulo nos habla de la relación de la fotografía con la realidad y con la estética para ligarla más adelante con el análisis de los elementos que configuran el poder de la cara b: la subjetividad, la visualización y la convergencia. Continúa analizando la ontología de la imagen desde su etimología y naturaleza, y finaliza el capítulo con la comprensión del poder de la imagen como forma de conocimiento, estableciendo el logos de dos cabezas como la convivencia de dos conciencias, la racional y la latente, aquella que se activa con las imágenes, con contenido emocional y simbólico visual, y que tiene un gran impacto en la sensación de calidad de vida.
El cuarto capítulo “Realidad” es una reflexión sobre ésta, su evolución a través del relato de Arché, sobre su naturaleza y nuestra relación con ella, sobre la realidad como un objeto de nuestra conciencia con propiedad relacional y especular.
Nos habla de la realidad especular a través de ejemplos y metáforas, así como de la leyenda urbana de una realidad única. El autor finaliza el capítulo reflexionando sobre la necesidad de la búsqueda del sentido y el papel descubridor del ser humano.
En el quinto capítulo aborda la base de la fotología, cómo transcendemos de la fotografía como extensión de nuestros sentidos y convertimos la imagen en un nuevo lugar nuestra consciencia y conocimiento. Reflexiona sobra la perspectiva y la distinción en la percepción y desgrana los cincos fases o capas de la fotología, la visión, la conexión, la actualización, la presencia y el vínculo.
Finaliza el capítulo hablando de la fotología en la práctica y su aliada la pedagogía, que de forma conjunta crearán la base de la pedagogía visual que se trata en el siguiente y último capítulo.
En el último capítulo relata cómo puede aplicarse el uso de imágenes en procesos pedagógicos. Reflexiona sobre la pedagogía como forma de acompañamiento intrínseco y sobre el peso de las narrativas en una pedagogía visual; propone la relación pedagógico-visual; comprender los objetivos del trabajo con imágenes con atención a los resultados y al proceso, así como los objetivos específicos de la pedagogía visual y las competencias y habilidades que se trabajan con el uso de imágenes en procesos de facilitación y pedagógicos.
Finaliza el capítulo reflexionando sobre lo que significa aprender con imágenes en nuestros días en los cuales la inteligencia artificial lo inunda todo y realiza consideraciones prácticas al respecto. Nos habla de la evolución del mundo real al metaverso y nuestro incierto futuro que ve como una oportunidad para lanzar más procesos de aprendizaje con imágenes enfocados a conectar y gestionar lo latente. Procesos que inviten a estar más presentes, promoviendo ser activos, conscientes, con capacidad de vincularse libremente, enfocados en aprender y ser asertivos para tomar decisiones, y promover la consciencia de sensaciones que aportan calidad de vida.


