Celébrate
Arantxa Alcubierre
Tras mi experiencia con Nuria, nació “Celébrate”, un proyecto de Fotografía Terapéutica creado para facilitar a las mujeres un espacio donde puedan mirarse con amor, celebrarse y dar sentido a su propia historia. Cada una de nosotras lleva dentro un relato que merece ser contado, una vivencia que ha marcado nuestra existencia y que, al darle voz y transformarla en imagen, encuentra un sentido propio.
A través de la fotografía, podemos hacer algo más que capturar imágenes, podemos poner nombre a nuestras emociones, validar lo que sentimos y abrazar cada capítulo de nuestra vida desde un lugar de aceptación. Podemos utilizar la fotografía como una invitación a mirar hacia dentro, a reconocer nuestra propia fuerza y a encontrar sentido en aquello que estamos viviendo.
Todo comenzó con Nuria. Me llamó un día para contarme que sentía la necesidad de hacerse una sesión de fotos y que estaba sintiendo algo dentro de ella que le estaba generando mucha inquietud. Quedamos y me explicó su historia: debido a una mutación genética, tenía un alto riesgo de padecer cáncer de mama, por lo que los médicos le habían recomendado someterse a una mastectomía bilateral. Es decir, una cirugía que significaba la extirpación de ambos pechos, una decisión médica que, aunque preventiva, implicaba una gran transformación personal.
Nuria no estaba enfrentando esta realidad desde la distancia. Su hermana había fallecido a causa de esta enfermedad hacía poco tiempo, por lo cual aceptó la intervención con determinación, pero también con una profunda carga emocional. Sabía que la operación era lo mejor para su salud, pero aún no había asimilado del todo lo que significaba para ella como mujer y como madre. Conocía la noticia desde hacía meses, pero el tiempo avanzaba y la fecha de la cirugía se acercaba. Como me decía ella: “aún no lo he asimilado del todo”.
En aquella primera conversación, me compartió su deseo de que la fotografía le ayudase en este proceso. Por ello, planteé una sesión de fotos cuyo resultado no se quedase únicamente en un recuerdo, sino que Nuria la pudiera utilizar como una herramienta para poder expresar y dar sentido a sus emociones, permitiéndose validarlas y procesarlas a través de la creación de las imágenes.
En cada encuentro, Nuria compartía conmigo sus emociones, sus miedos, sus dudas, pero también su deseo de despedirse de sus pechos desde un lugar de amor y gratitud. Desde la primera llamada telefónica en la que me contó su historia, pasando por los tres encuentros previos que tuvimos para hablar del tema, hasta la sesión de fotos y la entrega del trabajo impreso, mi papel fue siempre el de acompañante desde la escucha activa, sin juicio. Para mí era imprescindible que se sintiera segura y comprendida durante esta situación de tanta vulnerabilidad, necesitaba saber cómo se sentía Nuria en cada momento y qué significado quería darle a lo que estaba viviendo.
Con el tiempo, comprendimos juntas que la sesión de fotos no sería solo una forma de capturar un momento, sino de darle un nuevo significado. Queríamos que este proceso, que a primera vista parecía trágico, pudiera transformarse en un acto de reconocimiento y amor.
El punto de partida fue validar su experiencia. Nuria necesitaba hablar del tema, ponerles nombre a sus emociones y darles espacio en su interior. En lugar de evitar el dolor, decidió enfrentarlo, mirarlo de frente y abrazarlo con compasión. Fue en ese proceso donde nació un nuevo significado, que vendría hilado por tres partes. Por una parte, gratitud por su cuerpo y por lo que había vivido: se permitió honrar la historia de sus pechos, agradecerles por haber sido un canal de vida para sus hijas, por haberle permitido alimentarlas y sostenerlas en sus primeros años. Por otra parte, el reconocimiento de su feminidad más allá de lo físico: descubrió que su esencia no residía únicamente en su cuerpo, sino en su fortaleza, en su capacidad de amar y en su forma de afrontar los cambios con valentía. Y por último, un adiós simbólico y amoroso: aunque físicamente sus pechos ya no estarían, su significado seguiría vivo en ella y en cada una de sus hijas. El significado que englobaría todo lo anterior, sería un “adiós, gracias por todo”.
Queríamos que la sesión de fotos representara todo esto, que fuera un espacio de expresión libre, donde Nuria pudiera despedirse conectando con la gratitud y no solo con la pérdida. Para que todo fluyera con naturalidad, cuidamos cada detalle. No era solo una sesión de fotos, sino un acto simbólico, un acto de cierre y de nueva apertura.
Nos apoyamos en cuatro elementos clave. En primer lugar, sus hijas, quienes estuvieron presentes al inicio de la sesión, en ellas residía el recuerdo de sus pechos, la conexión con su maternidad, el testimonio de su amor incondicional. En segundo lugar, el tatuaje de su muñeca con un punto y coma, símbolo de continuidad, de segundas oportunidades, que evoca su propia manera de enfrentar la vida, la posibilidad de una nueva historia diferente a la de su hermana. Como tercer elemento tomamos un ramo de flores siemprevivas de color lila, elegidas por su significado: la permanencia, la resistencia, la belleza que se mantiene intacta a pesar del tiempo. Y el elemento esencial, su propio cuerpo, su autenticidad más pura, decidimos que las fotografías serían de medio cuerpo desnudo, no desde la exposición, sino desde la sensibilidad y la aceptación.
Para asegurarme de que Nuria se sintiera cómoda, decidimos realizar la sesión en estudio, en un espacio íntimo donde pudiera relajarse. Utilizamos una sola fuente de luz y un fondo de papel crema, logrando una estética cálida y real, que reflejara la naturalidad del momento.
Durante la sesión, todo sucedió con fluidez. No había poses forzadas ni escenarios predefinidos. Al comienzo de la sesión, dejé que Nuria se conectara con el momento permitiendo que interactuara con sus hijas de forma espontánea, yo solo fui testigo de lo que iba surgiendo, fotografiando esos momentos que reflejaban aquello que ella quería transmitir. Cuando las niñas se marcharon, nos quedamos Nuria con su tatuaje y su ramo de flores. Sin muchas palabras y con el corazón abierto, hicimos las fotografías que cerrarían este capítulo de su vida.
Unos días después de la sesión quedamos, y le entregué sus fotografías impresas. Fue un momento muy emotivo para ambas. La expresión de su rostro y sus palabras lo decían todo. “Ha sido un agradecimiento hacia mí misma, a lo que soy y a lo que forma parte de mi como mujer, y gracias a esta sesión y todo el proceso previo he podido poner un punto y aparte en esta historia”.
Después de vivir esta experiencia con Nuria, comprendí que muchas mujeres atraviesan momentos de cambio, de despedida, de transformación. Momentos en los que necesitamos un espacio donde poder mirar nuestra historia con otros ojos. Así nació Celébrate, un proyecto de Fotografía Terapéutica pensado para acompañar a mujeres en sus procesos de vida, una oportunidad para mirarnos con amor y para expresar lo que llevamos dentro, desde nuestra fuerza serena, valentía, y amor propio; porque todas tenemos una historia que contar. En este enlace, hay un breve video explicativo de este proyecto: https://www.arantxaalcubierre.es/celebrate






