Vivencia de parto: Un viaje transformador a través de la imagen.
Taller de fotografía terapéutica y vivencial, por Mireia Navarro.

La experiencia de parto es una experiencia vital única y compleja. Para la persona que la vive supone un punto de inflexión en su vida, a partir del cual no solo aparecen nuevas responsabilidades y cambios en su estilo de vida, sino que se produce un cambio de su propia identidad.
Puede ser una vivencia profundamente empoderante o una experiencia traumática, dependiendo de cómo se haya vivido y percibido. Esta vivencia tiene un gran impacto en la vida de esta persona, en la confianza en sí misma y en los que la rodean, en cómo se sienta física y emocionalmente y en cómo se enfrenta al cuidado de su bebé.
En cualquier caso, está en nuestras manos poner conciencia e integrar la experiencia en nuestra vida, iniciando un camino de transformación y crecimiento personal satisfactorio. Es en este sentido que la fotografía terapéutica y participativa supone una herramienta muy útil para ayudarnos en el proceso.
El trabajo con las imágenes nos emociona, nos conecta con nuestro mundo interior de sentimientos y pensamientos, a veces inconscientes. Aquello en lo que nos fijamos de una imagen habla de nosotros mismos y nos permite conectar con aquello que nos importa. Es una puerta a memorias, pensamientos y sentimientos que pueden estar reprimidos o de los que no somos conscientes. Esta consciencia que nos aporta el trabajo con imágenes nos ofrece claridad y abre la puerta a procesos profundos de autoconocimiento, posibilitando tomas de decisiones.
El ser humano es social por naturaleza y el hecho de compartir este proceso con otras personas favorece el reconocimiento y aumenta la confianza. Al poner en común las narrativas se pueden negociar realidades y crear nuevas perspectivas que nos ayuden a ver la experiencia vivida con un nuevo enfoque que nos pueda facilitar el cambio y la transformación.
Con este propósito en mente, preparé un taller de fotografía terapéutica y vivencial para mujeres a las que habíamos fotografiado su parto en el proyecto “40 + 2 Fotografía” (proyecto de servicios de fotografía de parto compartido con otra fotógrafa, Victòria Peñafiel). A continuación, detallo cómo se realizó el taller de fotografía terapéutica y vivencial.
Descripción de la experiencia
Este taller se realizó de manera presencial en Barcelona, en dos jornadas de 4 horas de duración separadas por varias semanas, durante las cuales las participantes seguían con el proyecto en casa para luego compartirlo con el grupo. También se realizaron 3 reuniones online y se mantuvo el contacto a través de un grupo de WhatsApp para compartir sus progresos y contar con el apoyo del grupo durante el tiempo que separaba las dos sesiones presenciales e incluso hasta 6 meses después de la finalización de las sesiones presenciales, para profundizar en el proceso de cambio con nuevas fotografías, contando con el apoyo del grupo.
El grupo se componía de 4 mujeres, una de ellas (cuyo parto era el más reciente) asistía a las sesiones con su bebé de 5 meses. En el caso del resto de mujeres habían tenido sus partos hacía un año y medio la que menos y hasta 8 años en el caso del parto más lejano. De esta manera pudieron compartir vivencias con diferentes grados de asimilación en sus vidas, lo que enriqueció mucho la experiencia.
El origen de la idea surgió en la realización del trabajo final de la formación de “Especialización en Fotografía Terapéutica y Participativa” impartido por Instituto 8. Me centré en esta temática inspirada por mi propia experiencia posterior a los partos de mis cuatro hijos y a las experiencias que otras madres a las que había fotografiado sus partos habían compartido conmigo a lo largo de los años. Todas estas experiencias reflejaban lo determinante que es la vivencia de parto en la vida de una mujer y la influencia tan grande que puede tener en el concepto que tiene de ella misma y en cómo va a poder relacionarse con su propio bebé.
El objetivo del taller era crear un espacio seguro en el que las mujeres pudieran poner consciencia en su experiencia de parto e integrarlo en sus vidas, viendo qué procesos de crecimiento personal han tenido lugar o se han iniciado y cómo afecta a la visión que tienen de ellas mismas y su entorno.
Para ello se trabaja con tres objetivos principales:
1-Explorar los sentimientos que afloraron a raíz de su experiencia de parto y cómo se relacionan con las expectativas que tenían.
Es normal que lleguemos al momento del parto con muchas expectativas sobre cómo va a ser, cómo nos sentiremos, cómo reaccionaremos nosotras y las personas que nos acompañan en ese momento, o incluso cómo será nuestro bebé. La realidad es que cada parto es diferente y muchas veces transcurre de maneras inesperadas y lejanas a la experiencia que habíamos idealizado. Al trabajar con las imágenes podemos explorar los sentimientos que afloraron en ese momento o actualmente al ver las fotografías (por ejemplo, sentimientos de culpa, miedo, duelo, pérdida de control, satisfacción, alegría o realización personal). Esto nos permite ser conscientes de nuestras emociones y por lo tanto saber qué necesidades plantean.
2-Analizar los aprendizajes que se han derivado.
Al explorar todas las emociones que surgieron a raíz de la experiencia de parto puede que hayamos descubierto partes de nuestra personalidad de las que no éramos plenamente conscientes o que han supuesto un cambio. También puede ser que veamos reforzadas áreas de nuestra manera de ser que ya conocíamos. Todo esto puede suponer una visión renovada de una misma, y una distinta manera de relacionarse con el entorno y con las personas que nos rodean.
3-Responsabilizarse del proceso de cambio que quieran iniciar, valorando cómo quieren aplicar en su vida estos aprendizajes.
Las participantes pudieron preguntarse a sí mismas qué sabiduría podían extraer de su vivencia de parto y de qué manera querían que esta experiencia impactase en su vida. Surgieron reflexiones sobre sus relaciones personales, su futuro profesional y en general su manera de enfrentarse a la vida con una visión renovada de lo que son capaces de hacer y los valores que consideran importantes en sus vidas.
Con estas finalidades en mente se utilizaron las siguientes técnicas:
Las participantes aportaron una selección de imágenes tomadas durante sus partos y realizaron un trabajo de exploración y valoración de cuáles les removían especialmente y con qué emociones y sentimientos les hacían conectar (fotoproyección). La proyección inconsciente que se produce al trabajar con las fotografías facilita la comprensión de lo vivido y el aprendizaje.
Con la selección de imágenes crearon historias narrativas, profundizando en los sentimientos que afloraron y la imagen de ella misma que ven allí y pusieron título a sus historias.

Una vez habían creado su historia pasaron a confrontar sus visiones con el grupo, primero por parejas y luego con todas las participantes. Al compartir estas narrativas en el grupo, y recibiendo las diferentes visiones que las otras compañeras tenían se pueden negociar diferentes realidades y crear nuevas perspectivas.
Las siguientes imágenes corresponden a diferentes momentos durante el proceso de compartir narrativas.


A raíz de lo que afloró en los ejercicios de fotoproyección y creación de narrativas, y tras la confrontación de visiones en el grupo, cada participante escogió un tema en concreto, un posible aprendizaje que hubiera visto o proceso de cambio que hubiera iniciado. Se plantearon una pregunta al respecto que era: ¿Qué necesito para iniciar o consolidar este cambio en mi vida? Esta necesidad podría ser una actitud o una habilidad a incorporar o mejorar. Estos procesos de cambio o aprendizajes a desarrollar se enmarcaban en la manera en la que se veían a ellas mismas y los valores que querían priorizar en sus vidas (autoexigencia, búsqueda de bienestar) las relaciones personales con sus parejas y otras personas (necesidad de validación externa, fomentar la comunicación) e incluso retos laborales y necesidad de alinear su trabajo con sus valores personales.
La propuesta de trabajo consistía en utilizar la evocación de las emociones en imágenes simbólicas, y se les propuso que utilizaran el tiempo entre las dos sesiones presenciales para crear fotografías (entre 3 y 5) inspiradas en la idea del cambio que se quiere iniciar o consolidar. El acto de fotografiar actúa como catarsis de la experiencia, propiciando la liberación de emociones ya que la creatividad nos invita a jugar y disfrutar, conectando con el presente y siendo una herramienta muy poderosa para imaginar y propiciar cambios.
En el trabajo grupal de nuevo en la segunda sesión presencial, se volvieron a confrontar visiones y se trabajó personalmente a través del modelaje para llegar a unas imágenes finales que plasmaban la conclusión del cambio transformador iniciado y proporcionan un recuerdo visual tangible y permanente de esa nueva visión de ellas mismas y del proceso iniciado del que ellas son artífices.


Valoración de la experiencia
Durante toda esta experiencia se generó un ambiente en el grupo que fue muy productivo y muy acogedor. Un espacio seguro en el que todas podían compartir, ser escuchadas y valoradas.
El trabajo con la fotografía les permitió explorar procesos de crecimiento personal que podían estar iniciándose pero que a través de estos ejercicios fueron mucho más evidentes y que pudieron consolidar a través de su trabajo autónomo y sintiéndose reforzadas por el apoyo del grupo. En palabras de las propias participantes, el trabajo con la fotografía les permitió “entender y aceptar” “verme con compasión a mí misma, sentirme orgullosa y afrontar miedos desde otra perspectiva más clara y segura de mí” o “reconocerme, abrazar todos mis momentos, también los más vulnerables, ser capaz de transitar y mostrar también esos momentos que son parte del aprendizaje”.
Como muestra os presento las fotografías finales, con la conclusión que se trabajó explicada en el pie de foto, en palabras de las propias creadoras.

Yo soy plenitud, calma, presente, juego.

Yo soy la mirada, yo soy confianza, yo soy fortaleza
Personalmente este trabajo ha supuesto para mí la materialización de algo que hacía mucho tiempo estaba experimentando al fotografiar mujeres en sus partos y comentar la experiencia a posteriori (incluso meses o años después de los partos) y es el hecho de que tener fotografías de esta vivencia y poder revisarlas más adelante es una oportunidad muy valiosa para profundizar en tus emociones, revivir la experiencia desde una nueva perspectiva y hacer de esta vivencia un punto de inflexión en tu vida. Esto es algo que puede comentar en la entrevista en la que participé en el podcast de Paula Ripol “My baby my birth” (podéis escucharlo en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=SQT6iQnS81U ).
La realización de este taller ha supuesto la demostración del valor del trabajo con la imagen en una vivencia como el parto para integrar la experiencia y hacer de ella el motor para iniciar un proceso de cambio y crecimiento personal.
